¿Qué es el valor añadido y cómo lo utilizan las empresas?

valor añadidoHoy en día, las empresas quieren destacar en un mercado altamente competitivo. Y la manera de diferenciarse de esta elevada competencia se consigue mediante un valor añadido. ¿Cómo podemos conseguirlo? Vamos a analizar la esencia de este concepto subjetivo tan desconocido para algunos pero tan esencial en el mundo empresarial

¿Qué es el valor añadido?

El valor añadido o valor agregado es aquella utilidad adicional que tiene un bien o servicio. Dicho de otro modo, el valor de un producto o servicio vale más que la suma de los recursos utilizados en él. Es, básicamente, el resultado de poner correctamente en práctica la ciencia de la sinergia

Si tuviésemos que ponerle una lógica matemática a esta definición sería, por muy bizarra que parezca: 1+1=3. Donde, sumando las partes iniciales, el resultado ha sido mejorado

Por ejemplo, el metal por sí solo no vale demasiado. Sin embargo, si le damos forma podemos obtener la carrocería de un coche. Tenemos que trasladar esta idea de transformación de materia prima a nuestros servicios, ofreciendo un resultado final de utilidad mucho mayor.

Es importante señalar que el valor añadido se genera en la mente de los consumidores, en relación a sus expectativas, el resultado esperado y el trato recibido finalmente. Es ahí donde debemos actuar, en perfeccionar el ejercicio de nuestro servicio respecto a lo que otros están ofreciendo, para diferenciarnos de esa primera percepción que tiene el usuario del sector.

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¿Por donde empezamos?

El paso inicial para obtener ese valor añadido es el de conocer el perfil de nuestros clientes, o lo que en el marketing se conoce como el análisis de nuestro target o público objetivo:

  • ¿Qué necesidades e intereses tiene?
  • ¿Cómo quiere que las empresas le ofrezcan sus servicios?
  • ¿De qué liquidez dispone?
  • ¿Qué lenguaje o registros debemos usar con él para que se sienta más cómodo?

Además, nunca está de más profundizar, una vez realizado nuestro servicio, cuál ha sido la satisfacción tras la compra, con la finalidad de ver dónde podemos mejorar para posibles acciones futuras.

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Segundo paso: Los elementos que aportan valor añadido

Vamos a profundizar sobre qué elementos en concreto nos aportarán ese valor añadido que buscamos. 

Lo esencial que debemos tener en mente es que, en función de las características del negocio o del segmento de mercado al que nos dirijamos, ofreceremos a nuestros clientes diferentes tipos de valor añadido:

  • Ofrecer un precio competitivo: la regla de oro para las empresas es la de buscar beneficios al menor coste. Pero en ocasiones debemos sacrificar nuestras ambiciones para fidelizar a nuestros clientes y ofrecer un precio atractivo.
  • Apostar por valores como la calidad: A veces no interesa ofrecer un precio realmente bajo, ya que hay marcas que se caracterizan por su exclusividad o elegancia. Un precio inusualmente bajo desacreditaría la imagen de marca y quitaría credibilidad. En estos casos, deberemos destacar por otras cualidades como ofrecer tiempos de espera cortos, diseños originales, valores como la ergonomía o el pragmatismo, buenos servicios de atención al cliente, asesoramiento para optimizar esfuerzos o primeras materias de calidad. En muchas ocasiones, el hecho de que una empresa invierta en productos caros suele denotar un status que, indirectamente, también le hará crecer en su imagen de marca.
  • Reducción de riesgos: ofrecer garantías frente a riesgos por un funcionamiento deficiente o por no obtener los resultados esperados… este tipo de “promesa” que ofrecemos, suele ser un salvavidas para empresas que dudan en contratar o no nuestros servicios o productos.
  • La conocida reducción de costes: regla básica para minimizar los costos. Siempre funciona si aplicamos las tecnologías necesarias y disponemos del personal cualificado para ello.
  • Ofreciendo la capacidad de personalización de producto mediante softwares dedicados a ello: intuitivos, sencillos y efectivos.
  • Mejorando el sistema de entrega o servicio post-venta. Parece un punto trivial y evidente pero no todas las empresas ponen sus esfuerzos aquí. Te aseguramos que los usuarios priorizan sus compras en aquellos servicios que hayan estado atentos hasta el final. ¡Una óptima experiencia siempre deja un buen sabor de boca que te da ganas de repetir! 
  • Ofreciendo venta asistida en sectores que requieran asesoramiento al tratarse de temas muy concretos y especializados. O, en contraste, también podemos dar libertad de decisión en aquellos usuarios que tiendan a preferir no sentirse demasiado presionados. Es tan fácil como analizar si el sector en el que estamos tiende a este tipo de clientes o a usuarios más dependientes (como en el punto anterior). 

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¿Cómo entender las externalidades producidas en nuestro ciclo?

Los valores positivos dejan menos huella que los negativos en la mente del consumidor. Un mal recuerdo en la experiencia de compra acaba pesando más en la memoria y puede ser definitivo a la hora de decidir si repetirá la adquisición de nuestros servicios o no, ¡hasta el punto que una externalidad negativa puede ocultar los puntos positivos! Por ello, en el diseño de un producto o en la experiencia a lo largo del servicio es especialmente importante tratar de minimizar los factores negativos de los que ya somos conocedores y maximizar los positivos por los que destacamos en el sector.

¿Qué aporta el valor añadida a las PYMES en concreto?

  1. Diferenciación con la competencia: ¡Cuanta oferta hay al mercado! pero ¿cuánta estará a nuestra altura si verdaderamente sabemos jugar nuestras cartas?
  2. Nuevos nichos de mercado: un estudio de mercado detallado nos ayudará a que nuestros esfuerzos acaben dando mayor rentabilidad
  3. Creamos una imagen única: al diferenciarnos de nuestros competidores, marcamos personalidad, creamos una firma, un sello propio.
  4. Nuestro cliente confía más en nosotros: si existe una repercusión positiva a corto plazo de esta sinergia aplicada es la de fidelizar a nuestros clientes.
  5. ¡Ventas! La consecuencia final de los puntos anteriores será un mayor consumo de nuestro producto o servicio.
  6. Productividad: Si nos centramos en dar valor añadido a nuestros procesos a través de Metodologia Lean Manufacturing trabajaremos para optimizar los procesos y poder ser más eficientes

Desde Pro-optim estamos centrados mejorar la gestión del negocio de las empresas que quieran colaborar con nosotros. ¿Quieres ver crecer tu proyecto con nosotros? ¡Contacta sin compromiso!

Resumen
¿Qué es el valor añadido y cómo lo utilizan las empresas?
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¿Qué es el valor añadido y cómo lo utilizan las empresas?
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Hoy en día, las empresas quieren destacar en un mercado altamente competitivo. Y la manera de diferenciarse se consigue mediante un valor añadido
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