7 señales que alertan de la desorganización en una empresa

La desorganización empresarial es un grave problema que, a pesar de lo que se pueda pensar, afecta a muchas organizaciones en la actualidad. Debido a la mala organización, muchas empresas han quebrado y cerrado sus puertas porque no entienden qué hace falta una tarea de supervisión continua que ponga sobre aviso de posibles deterioros en algunas de sus áreas. Con un tema tan importante que rara vez se discute, aquí hay ocho signos de desorganización en la empresa:




¿Cómo se si existe desorganización en tu empresa?

1. Objetivos poco claros

Los objetivos generales y de cada departamento no están claros. Cuando los objetivos de la empresa son poco claros, poco realistas o inadecuados, se inicia el proceso de desorganización y falta de recursos. Las estrategias se vuelven inútiles porque no hay objetivos que alcanzar. Una empresa que no tiene objetivos van sin rumbo, no tienen un sentido su día a día.
Lo más importante es que los objetivos sean claros, realistas y alcanzables. De hecho, a veces lo más conveniente es que sean mensuales. Por ejemplo: meta mensual; Aumente las ventas en un 10% siguiendo una estrategia de publicidad previamente planificada y evaluada. Este es un objetivo claro y bien establecido.

2. Indefinición de estructura organizacional o es defectuosa.

La estructura organizacional es básicamente lo que sostiene el negocio. Si el organigrama y la definición de tareas no están bien definidos, ni comunicados, es probable que haya muchas personas que no sepan lo que tienen que hacer con claridad, allí es donde empieza la desorganización. La indefinición es el alimento de la desorganización.

3. Datos no disponibles.

Las métricas son esenciales para comprender el desempeño de una empresa, sus clientes y el entorno en general (por ejemplo, la competencia). Sin las herramientas de medición adecuadas, simplemente no hay rumbo ni dirección; fuera o dentro de la empresa.

Para ello hemos de disponer de datos fiables y rápidos de obtener para que nos ayude a tomar decisiones.

4. Acumulación de innecesarios o obsoletos

Orden de trabajo también gira en torno a la limpieza y la organización. Una gran cantidad de facturas, contratos y documentos se convertirán en un estrés innecesario que causará daños y retrasos adicionales. Además, si el desorden está de cara al cliente, puede provocar sensación de dejadez y poca profesionalidad. El desorden afecta claramente a la productividad de una empresa.

5. Retrasos constantes

Una empresa que no es puntual en su gestión, tanto en las tareas, servicios o productos que ofrecen, o bien en el control de gestión, es un claro ejemplo de una mala planificación y desorganización.

Una empresa no planificada, constantemente esta arreglado situaciones más que produciendo nuevas soluciones..

6. Clientes insatisfechos o insatisfechos.

No el 100% de los consumidores pueden estar satisfechos el 100% del tiempo. Sin embargo, si las métricas de la empresa apuntan a quejas y reclamos persistentes, deserción excesiva de clientes (lo que resulta en menores ventas y, por lo tanto, menor efectivo) o ganancias, esa es otra señal clave de que algo anda mal.

7. Mala Comunicación

Una empresa en la que no hacen reuniones, su comunicación es inexacta i poco clara provocará que durante la semana existen muchas interrupciones que hacen que la desorganización se apodere del día a día.

En este sentido, es necesario encender la luz roja y verificar que todo lo anterior se hizo correctamente, ya que cualquier error en uno de estos puntos puede provocar otro en uno o más puntos. Por estas razones, La importancia de la consultoría en el desarrollo organizacional es cada vez mayor. En Pro Optim acompañamos la consecución de sus objetivos organizativos a través de servicios de intervención personalizados.

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