¿Tiene tu empresa una estrategia de operaciones?

Una estrategia de operaciones bien estructurada es esencial para conocer cuáles son las acciones necesarias para lograr los objetivos de todo negocio. Al tratarse de una guía de acción de tal importancia, ésta requiere un análisis exhaustivo de múltiples factores, tanto internos como externos. Si conseguimos configurarla correctamente, nuestras oportunidades de éxito se multiplicarán exponencialmente. Y tú, ¿cuentas con una correcta estrategia de operaciones?

El cometido central de toda estrategia de operaciones es el de mejorar la competitividad de la empresa a partir de la creación de valor. Este plan de acción debe tratar objetivos específicos y medibles. Este hecho nos permitirá cuantificar qué impacto están teniendo nuestras acciones, así como qué repercusiones están teniendo las posibles fallas que no habíamos previsto, dado un contexto tan variable como es el mercado de los productos y los servicios actual.

 La naturaleza del concepto

Si tuviésemos que subrayar los pilares elementales que definen esta hoja de ruta que vamos a crear, lo primero que haríamos es entender que el objeto de dicha estrategia es la de transformar una serie de inputs en productos acabados con un valor añadido.

La estrategia de operaciones debe ser de carácter tangible. Para ello nos apoyaremos de metodologías tan tradicionales a la par que efectivas como el conocido análisis DAFO. Éste nos ayudará a mejorar aquellas debilidades que no nos ayudan a prosperar y potenciando nuestras fortalezas, como podrían ser el trato al cliente o el servicio postventa.

La configuración de una estrategia a medida

Una cosa debe quedar clara para todo profesional que quiera iniciarse en este campo, y es que dicha estrategia debe ser personalizada y adaptada a la realidad de su empresa. Debe ayudarnos a liderar a nuestro equipo de trabajo pero sin caer en la copia del modus operandi de otra compañía. Por mucho que nuestro negocio se asemeje a éste, existen infinitas variables que nos pueden diferenciar como:

  • El contexto socioeconómico o político del lugar en el que nos encontremos
  • Las dimensiones de nuestra empresa: el número de trabajadores, facturación, etc.
  • Algo tan cotidiano como el target de nuestros clientes, el cual puede variar drásticamente, por mucho que nos encontremos en un mismo sector de mercado.

Además, esta estrategia operativa debe estar alineada con la estrategia general de la compañía, si no, fracasaremos. ¿Por qué? porque podemos caer en la incoherencia estratégica o en la poca cohesión entre nuestra misión, nuestros valores y nuestras acciones finales. Nuestra estrategia debe reforzar nuestra imagen corporativa y debe estar respaldada por todos los departamentos. Todos deben verse reflejados en ella y empatizar con nuestras pretensiones, desde el departamento de marketing hasta el logístico, pasando por el de finanzas o el de recursos humanos.

Una estrategia operativa debe estar alineada con la estrategia general de la compañía, si no, fracasaremos. Clic para tuitear

¿Qué características debe tener para que sea todo un éxito?

Según el portal ealde, existen una serie de requisitos básicos para que la estrategia nos ayude a cumplir nuestros objetivos. 

  1. Como adelantábamos en el punto anterior: tiene que estar acorde con nuestra estrategia empresarial global y ser coherente con el resto de integrantes de nuestro negocio.
  2. Estar monitoreadas y controladas: En consecuencia a los datos obtenidos en esta primera planificación, presentaremos una previsión de los recursos necesarios para ello.
  3. Perseguir la ventaja competitiva: Debemos tener en cuenta que esta ventaja no aparecerá en el corto plazo, sino que será evidente en el largo plazo. No obstante, acabarán siendo ventajas de carácter sólido y estructural, al haberse formado, como diríamos en el lenguaje coloquial: “poco a poco pero con buena letra”.

¿Qué beneficio obtenemos mediante una buena estrategia?

Este valor agregado nos servirá para justificar un precio superior en el producto final, un precio que el cliente estará dispuesto a pagar. Lo que queremos es que los usuarios paguen con gusto por nuestros servicios, que sientan que han invertido en una buena compra y que valdrá la pena.

Nuestra estrategia, la encargada de cumplir este propósito, estará desarrollada en un documento: el plan de operaciones. Este plan tiene que ser capaz de aprovechar una serie de fenómenos que nos benefician como, por ejemplo: 

  • La globalización de los mercados, que nos aportan mejores redes de comunicación y transporte
  • Las TIC
  • La reducción de costes posibles con una buena gestión logística
  • La fidelización del cliente que podemos obtener mediante la correcta adaptación a sus demandas y necesidades

¿Quién es el encargado de orquestar nuestra estrategia?

El director de operaciones es la figura responsable para esta función. Será el encargado de generar valor a partir de los recursos existentes en la empresa, como el capital, las materias primas, los espacios, la maquinaria o el personal. Para ello, debe ser experto en el diseño y la implantación de procesos, así como deberá demostrar habilidades de liderazgo y cooperación con los integrantes de la empresa. Según este artículo de la EAE business school, el director de operaciones debe:

  • Establecer el desarrollo de los productos de la empresa en el mercado 
  • Velar por que los procesos internos se lleven a cabo de forma óptima
  • Coordinar los diferentes departamentos que intervienen en la estrategia de operaciones
  • Gestionar la sostenibilidad de los procesos delimitados en la estrategia planteada
  • Supervisar que los baremos de calidad establecidos en la hoja de ruta se están realizando

Esperamos que este artículo te haya resultado útil y que ahora cuentes con algunas de las referencias necesarias para iniciar una mejor planificación operativa. ¿Te gustaría recibir asesoramiento personalizado al respecto? Contacta con nosotros y apuesta por nuestra experiencia y profesionalidad para que tu negocio crezca.