El rendimiento como aspecto clave para mejorar la productividad en la empresa

Comparar los datos de rendimiento y productividad es imposible sin antes definir un mapa de productividad, que es distinto en cada empresa.  Para su confección, la organización deberá:

  • Basarse en que tareas o recursos que la empresa considera productivos para el desarrollo de las tareas del puesto de trabajo.
  • Definir, para cada grupo de empleados o departamentos, las tareas que se consideran productivas y no productivas.

Una vez definido este mapa de productividad para cada departamento de la organización , ésta se encontrará ya en disposición de empezar a analizar los datos recogidos de actividad y productividad para conocer:

  • Si la gestión de recursos es adecuada o no.
  • Si las cargas de trabajo son equitativas, tanto por individuo, como por área o departamento.
  • Si los empleados hacen un buen uso de las herramientas que la empresa pone a su disposición (elevado uso del correo electrónico, demasiadas reuniones, excesivo tiempo offline etc.).
  • Si los niveles de productividad individual, por equipo de trabajo, por departamento o por proyecto son los deseados.

Conociendo y midiendo el rendimiento y la productividad de las personas es posible identificar cuándo el entorno laboral no es productivo para la empresa o cuándo se empieza a alejar de los objetivos fijados. Y, más concretamente, detectar qué empleados o qué equipos de trabajo, pese a estar presentes en el puesto de trabajo, están empleando su tiempo en actividades no productivas para la empresa.

Con estos datos, la empresa podrá:

  • Asignar mejor las tareas, en función de la distribución de cargas de trabajo o de las competencias de cada individuo.
  • Redistribuir esfuerzos o dimensionar departamentos, si fuese necesario.
  • Cuantificar la productividad destinada a un proyecto en concreto o a cada proyecto activo dentro de la empresa y en relación con los demás.
  • Incentivar a los trabajadores en función de la productividad 

Pero no sólo la gerencia es la destinada a definir estas actividades. También  los empleados podrán y deberán participar  y hacer su aportación, contribuyendo a un mejor ajuste proponiendo como productivas aquellas tareas que desarrollan habitualmente en su día a día.  El objetivo de esta apertura es la actualización máxima, ya que el mapa de productividad no sólo tiene que configurarse al principio, sino que ha de estar en constante evolución para que ello redunde en su eficiencia.

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